Alicia Bedmar

Y entonces… llego la lluvia!

Llegó, así sin avisar, y nos extrañó, y las calles quedaron desiertas, la gente se había escondido. Y es que, cuándo esperan que caiga lluvia entonces? en invierno llueve, las temperaturas son bajas, hace viento… es lo esperable.

Como tantas cosas esperables… el paso del tiempo. Mañana 30 de enero es el Día de la Paz y como tal día esperamos que, cuando alguien dijo que esa fecha y no otra fuese el Día de la Paz sería por alguna razón de peso.

Cuestiónate lo esperable cuando no atienda a leyes físicas”

Pues bien, se eligió dicho día porque es el aniversario de la muerte del Mahatma Gandhi. A primera vista, qué mejor persona para hacerle un homenaje el día de su muerte y proclamar así la Paz en el Mundo, si fué nominado cinco veces a recibir el Premio Nobel de la Paz (nunca se lo dieron).

Lo que muchos no saben es que en 2010 se publicó la biografía “Gandhi: la ambición desnuda”, del historiador británico Jad Adams, que desterró la idea de que Mahatma era algo parecido a un santo y vislumbró era algo más parecido a un pederasta de hoy día.

La actitud severa e inusual de Gandhi con respecto a la sexualidad era ya conocida. En 1885 escribió un texto en el que decía que se sentía asqueado por haber hecho el amor con su mujer Kasturba, de 15 años, en momentos en que su padre estaba agonizando. Más tarde, después de haber tenido cuatro hijos, prohibió a las parejas casadas que frecuentaban su monasterio tener relaciones sexuales mientras permanecieran en el lugar, explicando a los maridos que debían darse una ducha fría en caso de excitación.

Pero, contrariamente a su imagen de ejemplar abstinente, durante la segunda mitad de su vida Gandhi se bañaba a veces con adolescentes y niñ@s, se hacía masajear desnudo y compartía el lecho con una o varias de sus fieles. Según el historiador, no hay pruebas de que hubiese roto sus votos de abstinencia, pese a que la definición que da Gandhi de ella es bastante restringida. Esperaba que las mujeres lo estimularan sexualmente para poder demostrar su resistencia. Las esposas de los hombres que frecuentaban su monasterio eran llamadas a veces a compartir sus noches, aun cuando no tenían derecho a dormir con sus maridos. Su mujer, con quien se casó cuando ella tenía 13 años, habría aceptado, de buena o mala gana, la abstinencia del Mahatma, así como sus experimentos sexuales, según cuenta el historiador J.Adams.

Hasta su asesinato en 1948, sus prácticas eran comentadas comúnmente, pero después los detalles sobre su vida privada dejaron lugar a una imagen más consensual de icono nacional.

 paz

Empecemos por hacer “la paz” con nuestros hermanos, hijos, padres, parejas, amigos, vecinos, conciudadanos, etc. y ya si da tiempo, con el resto del mundo.

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