Alicia Bedmar

Evitando la invisibilidad del suicidio

suicidio

Mueren en el mundo cada año un millón de personas por suicidio y en España unas 3.400, en su mayoría hombres (77%). Y quién se queda no puede dejar de preguntarse, ¿por qué lo hizo?, ¿por qué no me di cuenta?, ¿por qué no me dijo nada?, ¿por qué no le creí?, ¿por qué le dejé solo?…

Además del dolor por la pérdida de un ser querido, la persona en duelo por suicidio se enfrenta a un proceso de duelo complicado y doloroso, donde éstas y otras muchas preguntas le acompañarán por el camino, junto con sentimientos encontrados en torno a la rabia, la culpa, la vergüenza, etc. que en gran medida hacen que el 40% de los familiares oculten las causas del fallecimiento de su ser querido.

Hoy, 10 de Septiembre, es el día mundial de prevención del suicidio y quiero contribuir a darle difusión, a hablar de ello, porque existe, y según la OMS, es la primera causa de muerte violenta en el mundo:

“Aunque cueste creerlo, el número de vidas que se pierden cada año en el mundo por suicidio supera el número de muertes por homicidios y el número causado por las guerras, sumados juntos. Por cada dos personas asesinadas, tres mueren por suicidio. Incluso ha superado a la muerte por accidentes de tráfico”.

“Cada año se suicidan en el mundo un millón de personas, lo que equivale a un suicidio cada 40 segundos, y otros 20 millones de seres humanos intentan quitarse la vida”.  (Fuente: Vicente Garrido en Las Provincias)

Hay personas que definen el suicidio como acto de cobardía, otras exponen que es un acto de libertad, pero expertos en la materia y familiares de personas que se han suicidado mantienen que no hay decisión tomada con menos libertad que la de quitarse la vida porque es una decisión tomada bajo la desesperanza, el sufrimiento y la falta de contacto con la realidad. Aunque una persona manifieste sus intenciones de cometer conducta suicida y pensemos que su discurso es lúcido, nada más lejos de la realidad. Nos engañamos, dichas expresiones no son una muestra de lucidez sino de desesperación, sufrimiento y falta de libertad de decisión.

El hecho de quitarse la vida no es fácil, de hecho nuestro cerebro está preparado evolutivamente para todo lo contrario, para mantenerse con vida, así que, ¿qué nos lleva a superar nuestro instinto de supervivencia, esquivar el miedo y tomar la decisión firme de quitarnos la vida?

Algunas personas que han pasado por esa experiencia y han logrado sobrevivir dicen que es como si no se reconocieran a sí mismos, como si estuvieran asustados de la destrucción que podemos alojar en nuestro interior. Algunas de sus expresiones son: “No ves otra cosa”; “No contemplas otra opción”.

El suicidio no siempre es resultado de una patología. A veces son grandes crisis o acontecimientos vitales los que nos llevan a tomar la vía del suicidio como única opción.

¿Cuáles son los factores de riesgo asociados al suicidio?

  1. Enfermedad mental (depresión, psicosis) y consumo de tóxicos.
  2. Las personas que ya lo han intentado con anterioridad.
  3. Enfermedades crónicas que cursen con dolor.
  4. Graves crisis personales. La principal es la ruptura del vínculo amoroso (incluiría aquí la pérdida y el duelo), seguida de problemas en el entorno familiar y económicos.
  5. Aislamiento social, desarraigo. No tener relaciones ni vínculos con sus semejantes.

El suicidio no es algo que aparece bruscamente, así que si existen factores como los que acabamos de nombrar en los que debemos estar atentos porque en la mayoría de los casos la persona suele dar señales, lo que pasa es que pensamos que no puede ser, que no lo llegará a realizar, etc., preferimos pensar eso, en muchos casos lo rechazamos por miedo a no saber ni qué, ni cómo hacer algo para ayudar a esta persona.

 

¿Qué podemos hacer ante una persona que puede estar en riesgo de suicidarse?

En primer lugar no negar nunca la posibilidad del suicidio ya que es falso el mito de que “el que habla al final no lo hace, sólo es por llamar la atención”. Pues no, ante la duda, más vale prevenir. No lo dejaremos en soledad, debemos dejar que exprese y nos hable de sus ideas (si ha planeado o no cómo quitarse la vida, si tiene recursos o no para hacerlo, indagar toda la información posible) y en la medida en que podamos, acompañarle a un profesional que le pueda ayudar.

Algo muy importante en estos momentos es intentar aplazarlo, podemos decir: “Siempre puedes hacerlo más tarde”, “Ahora primero busquemos soluciones”.

Como he comentado, el suicidio es la primera causa de muerte violenta en España y aún así por parte de las instituciones apenas vemos campañas de prevención, ni de información en las que se dé a conocer esta realidad tan importante. Es más, las cifras siguen en aumento, dado que la situación de crisis económica en la que nos vemos inmersos ha complicado mucho más las circunstancias vitales de muchas familias.

Es un problema de salud a nivel mundial y hay que empezar por la educación y la información.

Por otra parte, los medios de comunicación tampoco hacen mucho por difundir ya que tienen miedo al efecto dominó o a la imitación. Algo en lo que los estudios no se ponen muy de acuerdo, pero no tiene mucho fundamento, ya que estamos viendo todos los días imágenes violentas y muertes constantes en la televisión, incluso campañas preventivas de tráfico muy duras.

Así que, no entiendo cómo seguimos negando la evidencia, ya que el hablar de ello es la única manera de que las personas puedan pedir ayuda cuando lo necesiten y no se sientan avergonzadas o culpables por sentirse así, por tener esos pensamientos o esos impulsos, algo que aún provoca más daño y les lleva a la autolesión.

Desde las instituciones sanitarias se hace necesaria la existencia de planes coordinados (médicos de cabecera, servicios sociales, psicólogos, psiquiatras, etc.) de prevención y de evaluación del riesgo de suicidio, algo que hasta el momento cada hospital realiza por su cuenta.

En definitiva, creo que todos podemos hacer algo, algunos más que otros, cada uno en su medida, desde las cosas más funcionales y sencillas como poner impedimentos o dificultar el acceso a recursos que faciliten la autolisis, hasta compartir emociones, hablar, mejorar la comunicación, colaborar y ayudarnos en estos momentos de crisis, evitar el aislamiento y la soledad, practicar la generosidad, etc.

La invisibilidad del suicidio, es la mejor manera de que la gente se siga suicidando”

MÁS INFORMACIÓN

La Vanguardia:  La primera asociación de familias de suicidas pide romper el tabú de estas muertes. 

La Vanguardia: Carmen Tejedor: “Por oír hablar de suicidio nadie se quita la vida”.

El Mundo: Suicidios, la epidemia del siglo XXI

Redes: El suicidio se puede evitar

Documentos TV: La muerte silenciada

Puede que también te interese...

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *