Alicia Bedmar

Asexualidad: deseo “amputado”

asexual

Un 1% de personas en el mundo son asexuales, o lo que es lo mismo, un 1% de personas en todo el mundo no siente atracción sexual ni hacia hombres ni hacia mujeres. ¿Significa eso que eligen vivir sin sexo? ¿Qué tienen aversión o rechazo hacia él? Absolutamente, no. Y es algo que María García, una chica asexual de 25 años y miembro de AVENes (Red para la educación y la visibilidad de la asexualidad para personas hispanohablantes) quiere dejar claro: “Hay personas que sí tienen deseo sexual pero que, por X’s razones en su vida, están en periodos de bajo deseo y no quieren tener relaciones. Pero la asexualidad -explica- es una orientación sexual y, en la mayoría de los casos, los que nos calificamos como asexuales, lo somos desde que éramos niños”

El mundo está lleno de ejemplos, pero la palabra produce todavía distancia, desconocimiento e, incluso, cierta desconfianza. La asexualidad no es algo nuevo, ni tampoco una moda que se quiera implantar ahora. La asexualidad existe y ha existido desde siempre. Incluso, se dice que dentro del mundo animal, hay seres asexuales. También dentro de la literatura y el arte, donde el propio Gabriel García Marquez retrató en su Cien años de soledad a Remedios, un personaje incapaz de sentir atracción por nadie.

Según el último Informe de Juventud, de 2013, el 11,6% de los jóvenes entre 15 y 29 años no ha tenido relaciones sexuales de ningún tipo. Aquí podría incluirse ese 1%. Sin embargo, existen algunas excepciones. “Ser asexual no es ser un célibe”, aclara Montse, coordinadora de asexualidad en la asociación El Príncipe Lila. Un célibe no tiene relaciones sexuales porque no quiere o su religión se lo prohíbe. Tampoco tiene que ver con ser antisexual (estar en contra del sexo por verlo algo malo o sucio). En contra de lo que se pueda pensar, los asexuales sí pueden tener impulso sexual, y pueden incluso masturbarse. Una cosa es atracción sexual hacia alguien, y otra el impulso como tal: “Puedes tenerlo, pero no encuentras a una persona que te atraiga sexualmente, que te ponga. Cuando ves a una persona, no piensas en acostarte con ella. Por otro lado, está el deseo sexual, que es querer tener sexo (aunque hay varias definiciones). Uno puede querer tener sexo con alguien por diferentes motivos, distintos a la atracción sexual. Por ejemplo, por curiosidad. O también por la sensación que se produce por la fricción genital”.

Un asexual sí puede tener sexo, aunque la frecuencia y necesidad no es la misma que la de otra persona”. Es importante también diferenciar entre estética y sexualidad. Una falta de atracción sexual no implica una falta de atracción estética. “Un asexual te puede decir si alguien es guapo, pero no le pone nadie. Y ésta es la diferencia entre un asexual y un célibe o antisexual, que sí pueden sentir atracción, aunque por X’s motivos deciden no responder a ella”, expone Diana, una joven de 26 años.

Para más información existe una comunidad para informar y conectar a personas asexuales para que se sientan menos incomprendidas: http://www.asexuality.org/sp/

 

En el siguiente vídeo un asexual explica en qué consiste y en qué no consiste esto de la asexualidad.

Lo más importante es ser coherentes con nosotros mismos, seamos como sintamos ser. Si pertenecer a esta condición nos presenta problemas, especialmente en edades de cambio de ciclo vital, algo imprescindible es la aceptación y después la comunicación para no causar daño a los demás y no causárnoslo a nosotros mismos. Si los problemas persisten (pueden existir episodios de ansiedad, depresión, e incluso violencia) lo más recomendable es consultar con un profesional de la psicología lo antes posible.

 

Defender la libertad sexual es un asunto que compete a todos; porque llegar hasta el punto de elegir libremente su sexualidad, es un derecho que ha costado  sangre, sudor y lágrimas. A.Bedmar

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