Alicia Bedmar

Ansiedad: conociendo al fantasma para que no nos asuste más

ataque de panico

La ansiedad es un sofisticado sistema de supervivencia. Es un mecanismo destinado a hacer que los individuos de una especie sobrevivan a los peligros que el mundo les depara. Por ejemplo si un hombre que está a punto de dormirse salva a su hijo pequeño de caer en la piscina, o por ejemplo una mujer va a cruzar un semáforo en verde y viene un coche muy rápido sin intención de parar. En concreto, la ansiedad nos prepara para afrontar situaciones peligrosas de dos maneras: luchando o huyendo. En los ejemplos la ansiedad les sirvió para decidir su plan de acción, correr mejor que gritar, y para ejecutarlo con una rapidez impensable en una situación de relajación. La ansiedad les ayudó a pensar mejor y a moverse más rápido. Por lo tanto, la ansiedad no es mala, sino todo lo contrario, es un sistema de protección.

En ciertas ocasiones es imposible no ponernos ansiosos cuando percibimos una situación como peligrosa o difícil e incluso ante situaciones nuevas o desconocidas. Si la ansiedad es tan buena, ¿por qué se asocia a problemas?, porque en ocasiones se dispara ante situaciones no peligrosas, es decir, que no necesitan de su respuesta, es como una falsa alarma. Por ejemplo, alguien que va a coger un avión y se pone ansioso cuando está despegando: se pone a sudar, le falta el aire, empieza a temblar, y en su mente está convencido de que el avión se va a caer. En este tipo de miedos el programa de ansiedad se pone en marcha ante situaciones que, en principio, no implican peligro o que el riesgo es realmente muy escaso. El problema de la reacción de ansiedad no es en sí la propia reacción sino que se dispara innecesariamente. Si esta misma persona se encontrara con un lobo en medio de un bosque la respuesta de ansiedad podría salvarle la vida.

¿Cómo es posible que alguien desarrolle un miedo intenso ante situaciones que la mayoría ve como no amenazantes o incluso agradables?. La respuesta está en nuestras experiencias. Digamos que se produce un mal aprendizaje, o una mala asociación en algún momento y relacionamos situaciones, pensamientos o sensaciones normales o que no son peligrosas con otras que sí lo son. Tu cerebro posee una lista de peligros propia: leones, alturas, callejones oscuros, etc. Estos peligros son adaptativos, hacen que sigamos vivos. Y en esa lista que tiene tu cerebro de las cosas peligrosas que existen, ha añadido algunos más (pensamientos, situaciones, personas, etc.), que en realidad no son peligrosos por sí mismos pero están incluidos en la lista como peligrosos y disparan el mecanismo de la ansiedad.

Por todo esto, es importantísimo conocer cómo funciona nuestra mente y cuerpo, qué está pasando dentro de nosotros y a qué se debe, para así, poder dejar de prestar atención o simplemente aprender a ignorar procesos que van a acompañarnos toda la vida, y lo más importante, no son peligrosos.

Yo he pasado por ahí, y ahora sé que eso no era vida, no la vida que había deseado siempre vivir. No es fácil, pero con ayuda se puede!

“No sigas perdiéndote los momentos más felices de tu vida por un miedo, si no le plantas cara, al final vivirás la vida que él quiere” Alicia Bedmar.

Aquí os dejo un vídeo muy interesante sobre el trastorno de pánico, en él se explican las causas de inicio y de mantenimiento del trastorno.

Puede que también te interese...

Share

0 pensamientos en “Ansiedad: conociendo al fantasma para que no nos asuste más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *